Poema de viaje

Hoy os traigo una poesía sobre el viaje. En estos tiempos de pandemia, y de poca movilidad, hecho especialmente en falta el viajar, la experiencia del viaje. El poema plasma dos sentimientos distintos: por un lado el de los viajeros que ahora mismo se sienten desamparados al no poder ejercer su oficio, su pasión. Por otro un mensaje de esperanza, para todos aquellos que anhelan la libertad del viaje. Este poema es para todos ellos.


Atardezco al mediodía buscándote en el camino;
melodías, versos muertos, noches de sueños vacíos;
la ambrosía mira al cielo, sola, esperando la llamada
de los gritos del silencio de viajeros sin coartada.

Tiempo en blanco, detrimento, hora de mirar por dentro,
pues la pausa necesaria ha sido impuesta. Ya es mañana.
Estos tiempos de incerteza me hacen navegar los cielos
y olvidar todos los mundos donde existen alambradas.

¿Somos presos del no-tiempo? ¿Dónde quedan las baladas
donde el trazo del sendero lo era todo para el alma?
Volverán las experiencias, y también los ideales,
las montañas imposibles,
la pasión por surcar mares.


Veréis que a al final de la segunda estrofa hago mención a las alambradas. Esto es una referencia, de nuevo, a la situación actual. Parece que en estos tiempos solo existe la pandemia y es ahora cuando tenemos problemas aquí cuando parece que nos hemos olvidado de los problemas extranjeros. Esto para el viajero, en constante conexión con el resto del mundo, es algo triste. Espero que hayáis disfrutado de este poema de viaje y que prontos todos podamos volver a explorar el mundo.

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