Poema de amor

Hoy os traigo un poema de amor que centra su mensaje en las sensaciones que tiene el poeta cuando está cerca de la persona amada. El poema juega con dos partes, una con versos más largos y una última más rápida, con más entonación. Durante todo el texto, este poema de amor juega con el elemento del corazón y sus latidos, como un indicador del amor que siente el poeta.


Amanezco tras los prados que componen tus mejillas,  
soy amante de tus besos, siervo de tu devenir,  
no comprendo de otro idioma que el que hablan tus sonrisas,  
soy esclavo de tus horas, preso de un sueño sin fin.    


Un deseo, una caricia, un te quiero y el consuelo  
de poder tenerte cerca cuando el Sol quiere salir,  
la arritmia de mis latidos marca un ritmo en mis adentros  
que tan solo se detiene cuando tú estás junto a mi.    

Latencia descoordinada,
una caricia vetada,
bocanadas de tequila,
ver al día resurgir;
versos rasos en tu almohada,
humo gris tras la velada,
nos bebimos la alegría,
ojos de color jazmín.


Espero que hayáis disfrutado de este poema de amor. He intentado, como os he dicho al principio, marcar dos ritmos diferentes, y también dos tonalidades en cada parte. De nuevo, uno de los elementos con más fuerza es la latencia, el latir del corazón. La primera parte habla del día, con frases largas, mientras que la segunda usa versos más cortos, en referencia a una noche.

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