Un poema sobre un despertar tras un sueño intenso. Una poesía sobre una mañana dura tras una noche larga, bajo un prisma de un estado de ánimo bajo.

Despierto gritando delirios que ya no molestan a nadie,
poemas en sueños que nunca podré terminar,
el viento levanta un aroma que augura el desastre,
el Sol tempranero no sabe cual es su lugar.

Busco estrellas y un consuelo en la nevera,
un tazón de mar caliente que me ayude a acompañar
los sonetos y las rimas que ahora esconden las promesas
que llenan los ceniceros de lo que ahora llamo hogar.

Una ducha de alcohol frío que reinicie mis latidos,
de fondo una tenue radio con complejo de pintor
describe las experiencias de cómo sentirse vivo
mientras miro mi reflejo en un espejo de sudor.

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