Hoy os traigo un poema de superación, de lucha, un texto donde el poeta parece avanzar contracorriente, en medio de una tormenta, y donde pese a todo, resiste. Un poema de superación personal podríamos decir, donde solo encuentra consuelo y animo en el latido de la otra persona. En su presencia.
Aliciente. Combativo.
Tiempos de pelea, dinos:
¿dónde reside el coraje?
¿quién cultiva la templanza?
¿Cómo conservar mi centro
cuanto el fuego interno avanza?
Firme el pulso. No encogido.
Sangro. Sigo. Y aunque herido,
miro a la muerte que avanza.
Su recuerdo me da fuerzas.
Nadie protege mi espalda.
Cargo el mundo. Hay motivos.
No me rindo. Siento el filo.
Hay futuro. Mi destino:
su latido.
Mi esperanza.
Como siempre, espero que os haya gustado. Podréis encontrar más poemas de este tipo en la sección de Poemas de vida.

Deja una respuesta